¿DE DÓNDE SALIERON LAS ALCANTARINAS?

Actualizado: 11 oct 2021

San Francisco tuvo una intuición innovadora: además de fundar los Frailes menores (primera orden) y las clarisas (segunda orden) creyó que también los laicos, que viven en sus casas, entre tareas, trabajo y vecinos, mediante un camino de perfección, pueden seguir de cerca a Jesucristo, es decir, aprovechar totalmente lo ordinario para enamorarse cada día más de lo extraordinario, que es Jesucristo. Y esta fue la tercera orden.


San Pedro de Alcántara quiso volver a los orígenes, al sabor fresco de la vida franciscana y fundó conventos en que la pobreza, el silencio, la oración, la incomodidad abrían camino más rápido hacia la contemplación y la devoción, es decir, estar listo, disponible y contento para hacer el bien. San Pedro como San Francisco tuvo un cuidado especial para los laicos y escribió para ellos un Tratado para guiarlos en la oración y devoción.


En el 1859 en un barrio muy pobre de una ciudad cerca de Nápoles, María Luisa Russo con 29 años se hace terciaria, tomando el hábito franciscano, siguiendo a vivir en su familia. En su vida ordinaria penetra lo extraordinario mediante la práctica de oración muy intensa y penitencia. Recibe de su padre espiritual posiblemente los consejos y recorrido propuesto por San Pedro de Alcántara y se vuelve más y más experta en la oración mental, enamorada de Jesucristo y lista y disponible para hacer su voluntad.


Al mismo barrio que ofrecía solo corrupción, alcoholismo y prostitución a la juventud y ningún valor moral, el año 1867 el Obispo mandó como párroco a Don Vincenzo Gargiulo, nativo del mismo barrio. El Joven cura sufrió mucho viendo su pueblo malgastar la vida, y empezó a atender la pobreza y la ignorancia de la juventud y pidió ayuda a M. Luisa Russo. La terciaria, que sabía apenas leer y escribir, enseñó a las jóvenes, no por cultura sino por experiencia, a seguir de cerca a Jesucristo.


De aquí salieron las Hijas pobres de San Pedro de Alcántara, del encuentro entre la oración y devoción que nos hace uno con Dios y el sufrir mucho por los demás que nos hace uno con el pueblo.


De hecho el papa Francisco el 15 de enero 2020 dijo a las Alcantarinas “Os recomiendo: estad unidas con Dios y unidas con la gente. Poned vuestro carisma a servicio de la iglesia”

Sor E. Gre


https://www.agensir.it/quotidiano/2020/1/15/papa-francesco-a-suore-francescane-alcantarine-mettete-il-vostro-carisma-al-servizio-della-chiesa-suor-pinca-vicine-ai-giovani-e-agli-ultimi/





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