IV CENTENARIO DE LA BEATIFICACIÓN SAN PEDRO DE ALCÁNTARA

Actualizado: 9 oct 2021

PROCESO DE BEATIFICACIÓN, BEATIFICACIÓN Y PATRONAZGO


El 14 de mayo de 1601, por iniciativa del padre Juan de Santa María, se inicia en Arenas la recogida de testimonios con vistas a un posible Proceso de beatificación: declaran 16 testigos, 8 de los cuales conocieron personalmente al santo. En 1615, con la autoridad de los respectivos obispos y arzobispo, se llevan a cabo las Informaciones sumarias para el Proceso en las diócesis de Ávila, Toledo, Coria, Plasencia y el Priorato de Alcántara.


En el marco del Proceso de beatificación, el 11 de diciembre de 1616 los restos del santo fray Pedro fueron de nuevo trasladados solemnemente a una capilla construida, al lado de la Epístola, en la nave de la iglesia del convento, con lo que se autorizaba el culto público a sus reliquias. La solemne ceremonia de traslado procesional fue presidida por don Francisco de Gamarra, obispo de Ávila. Participaron en ella don Fernando Álvarez de Toledo, marqués de Jarandilla y conde de Oropesa, don Juan Urtado de Mendoza, conde de Orgaz, don Antonio Manrique de Lara y Luna, conde de Morata, y otras muchas personalidades y gran concurso de gente de Arenas y su tierra y comarca. En esta capilla, el 3 de julio de 1618 fueron reconocidos de nuevo los restos del santo por los Jueces Remisoriales, nombrados al efecto por el obispo de

Ávila con autoridad delegada de la Rota Romana, como requisito previo a su beatificación. Y en ese mismo año se lleva a término la recogida y validación de los numerosísimos testimonios para la beatificación de fray Pedro de Alcántara.


Respondiendo a las reiteradas solicitudes de la Orden franciscana, cardenales, obispos, reyes y nobles, del Concejo de Arenas y numerosas instituciones eclesiásticas y civiles, y del pueblo llano, el 18 de abril de 1622, domingo de Pascua, el papa Gregorio IX beatificó a fray Pedro de Alcántara, y autorizó su culto en la Orden franciscana, en Arenas y Alcántara. A penas se tuvo noticia en Arenas de su beatificación, y una vez hechos los correspondientes festejos, sus autoridades comenzaron a hacer las gestiones para declararle Patrono de la villa y su tierra, cosa que llevaron a efecto solemnemente en la mañana del 19 de octubre de ese mismo año, mediante el oportuno voto de las autoridades religiosas y civiles, y la declaración a perpetuidad del 19 de octubre como día de fiesta de guardar. Desde entonces, y para siempre, el santo será San Pedro de Alcántara y de Arenas.


“Una de las mayores glorias de Arenas, con ser muchas –escribe el gran especialista en san Pedro de Alcántara, Ángel Barrado– es, sin duda, el haber sido morada última y sepulcro glorioso de fray Pedro de Alcántara. El Señor extremó su generosidad y quiso regalarla este don y tesoro que muchas ciudades codiciarían poseer. Por este beneficio agradeció públicamente y debidamente la memoria del inolvidable alcantarino: se llamó y se llama: Arenas de San Pedro”.


Fray Julio Herranz, ofm.


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