La Celebración en Arenas de la Beatificación y Patronazgo de Fray Pedro de Alcántara

Conferencia de Fr. Julio Herranz. Notas tomadas desde la sala, 27 de enero de 2022, Arenas de san Pedro.

En un ciclo de conferencias sobre el IV Centenario de un Patronazgo, ya se vio la determinante y entusiasta contribución de Arenas con su participación en las Informaciones sobre su vida y milagros. Pero hay otra tan importante y propia de Arenas: la difusión de la devoción al alcantarino y el cuidado y veneración de sus reliquias.

Estos son los pasos más importantes:

I.-La devoción desde la Ermita de san Andrés al Santuario del Beato.

Se estudia la ermita y la iglesia conventual de san Andrés (1545-1562), y sus detalles arquitectónicos aún visibles.

Importancia suma tiene el primer reconocimiento de los restos de fray Pedro de Alcántara (1566), donde están presentes testigos arenenses.

Vemos las ampliaciones de la ermita-iglesia de san Andrés (1570-1591). La ampliación se debe a los numerosos peregrinos y devotos que acudían a visitar el sepulcro, y había que darlos acogida.

Es importante el primer traslado de los restos del Santo (1591) al nicho-hornacina que se había hecho en la última ampliación.

Se resalta un nuevo traslado, a una Capilla-Panteón (1616), después de reconocer los restos del santo. La capilla se construye en la nave de la Iglesia, al lado de la epístola.

Hay un testimonio oficial del reconocimiento de los restos y traslado, hecho por el P. Juan de santa maría, año 1619. El arcón en el que se colocó el arca pequeña con los restos del santo se cerró con tres llaves.

II.-Contribución arénense al Proceso Romano de Beatificación.-

Se presentan a las Sagrada Congregación de ritos las actas de los Procesos informativos, el día 1 de mayo de 1617. Tenemos los numerosos testigos según las diócesis y prioratos, llevándose los procesos con celeridad. En todo se trata de dar autenticidad de los milagros, devoción y veneración de las reliquias.

Se hace una gran difusión de estampas, cuadros, y alguna pequeña imagen de bulto. “En todos los reinos de España es y ha sido pública voz y fama y opinión de todos, que el bienaventurado padre fray Pedro de Alcántara fue hombre de tanta virtud y religión y tanta penitencia y tan lleno de virtudes, que si el tenerle por santo canonizado consistiera solo en la aprobación del pueblo cristiano -como consistía en tiempo de la primitiva Iglesia-, todos lo veneraran y tuvieran por santo; y por tal le tienen en sus corazones, esperando para venerarle en público la aprobación de Su Santidad” (Cardenal Trejo, 1618).

La devoción al santo va en aumento, Arenas y la comunidad franciscana tienen verdadero celo y cuidado de los restos del cuerpo del santo fray Pedro de Alcántara, y así se huelgan los todos los testigos que vienen a visitar su sepulcro, tanto eclesiásticos importantes, como nobleza y grandes de España. Sus reliquias se extienden por todos los lugares, especialmente en Arenas.

Los testimonios de sus milagros son múltiples, más de 50 curaciones atribuidos en Arenas, invocando al santo y con propósito de visitar su sepulcro.

El reconocimiento de los restos es hecho por los “jueces apostólicos”, 1618, estando presente el Ayuntamiento, pues es Patrono. Tuvo lugar el 3 de julio de 1618,participando en el acto el superior Provincial, superiores de la Provincia de san José, la comunidad del Convento arénense, el cura vicario y demás clérigos de Arenas, y las autoridades municipales. Se levantó acta.

III.- Beatificación y voto de Patronazgo

La culminación del proceso de beatificación, después de dar los pasos exigidos por la normativa, se da con la Relación que estaba lista en la segunda mitad del 1621. El 15 de marzo de 1622 la Sagrada Congregación de Ritos comunicó oficialmente a los obispos de las diócesis donde se había llevado a cabo el proceso y a los superiores de la Orden franciscana su acuerdo de que el Papa “podría en el momento que quisiere”, declarar beato a fray Pedro de Alcántara, “y proponerlo a la veneración de todos los fieles” (Bullarium Discalceatorum, II,30-31).

La beatificación sucede con la emisión del Breve apostólico del papa Gregorio XV, el 18 de abril del año 1622.El Breve pontificio concede celebración litúrgica del nuevo beato, como Patrón, Oficio y Misa con Octava.

Las fiestas por la beatificación se multiplican por toda España, América y Extremo Oriente, siendo acogida con sumo entusiasmo en los conventos de la Reforma de san Pedro de Alcántara. La noticia llegó a Arenas el 17 de junio, según se hace constar en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento. “El 17 de junio de 1622 se tuvo noticia de la Beatificación de san Pedro de Alcántara. Se acordó hacer Concejo público y convocar la Tierra para admitirle por Patrono, y que por la noticia se pongan luminarias en puertas y ventanas, y que se le dé un toro.

El Voto del Patronazgo. Se da cuenta de ello en el Libro de Acuerdos del Ayuntamiento, 18 de octubre de ese año “para votar por día de fiesta perpetuamente el día 19 de Octubre, y admitir pro Patrono al santo San Pedro de Alcántara. Dio licencia el obispo, don Francisco Gamarra. La licencia lleva fecha del 16 de octubre del año 1622. Se pone una extracto de El Voto.

El voto fue celebrado, sin duda, por la Villa de Arenas y su tierra con especiales fiestas populares, en las que no faltarían los toros.

Esta ponencia concluye con una cita del P. Barrado (Proceso de canonización, ,110y 115): “Una de las mayores glorias de Arenas, con ser muchas, es, sin duda, el haber sido morada última y sepulcro glorioso de fray Pedro de Alcántara. El Señor extremó su generosidad y quiso regalarla este don y tesoro que muchas ciudades codiciarían poseer. Por este beneficio agradeció públicamente y debidamente la memoria del inolvidable alcantarino: se llamó y se llama: Arenas de san Pedro”.


Fr. Victorino Terradillos









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